Adela
es joven, no cabe duda, pero no es eso lo que quiere ser.
La
pequeña niña de 12 años se mudaba junto con toda su familia, por
problemas de trabajo, a un pequeño pueblo de Inglaterra. Ella no se
quería mudar, ya que en Augusta estaba perfectamente, junto sus
amigas y el resto de su familia.
En
su nuevo pueblo apenas había tiendas ni gente pero si leyendas y
antiguas historias.
Un
vez llegaron a su enorme y grande casa, se instalaron y repartieron
las habitaciones, Adela había cogido la más grande y la que tenia
mejores vistas.
La
niña, agobiada por todo lo que estaba pasando, decidió ir a pasear
y conocer un poco el pueblo. Paseando se encontró con Stephan, un
chico del pueblo que se ofreció voluntario para mostrarle los poco
encantos del pueblo. Durante horas los dos niños estuvieron hablando
y contándose como eran sus vidas, el chico dijo que le ayudaría
durante los primeros días de instituto, ya que Adela iba a empezar a
estudiar en el mismo instituto que Stephan.
Cuando
Adela llegó a casa y se fue directa a la cama para hablar con su
mejo amiga por teléfono y decirle todo lo que le había pasado,
aparte le contó que estaba deseando tener los dieciocho años para
poderse marchar de aquel lugar y recuperar su vida de nuevo.
La
semana siguiente Adela empezó el instituto, allí se encontró de
nuevo con Stephan.
Los
primeros meses, Adela tuvo que soportar a Laura y su grupito, este
grupo se creía el mejor del instituto y todas seguían a la líder
del grupo, Laura.
Aunque
Stephan en todo momento estuviera con ella, la niña se sentía mal y
quería marcharse de ese instituto.
Un
día Adela cansada de esas niñas decidió plantarles cara
demostrándoles que no eran las mejor y mucho menos las mejores
amigas.
Entre
Stephan y ella estuvieron pensando unos días, y Adela desesperada
por no saber que hacer fue a los lavabos del instituto, se mojo la
cara y de repente escucho que entraba Laura, así que se escondió en
uno de los lavabos. Se puso a escuchar como Laura hablaba por
teléfono sobre sus amigas y al escuchar que decía que sus amigas no
servían para nada y que ella era la mejor Adela se puso a grabarlo.
Más tarde se lo enseñó a Stephan y entre los dos decidieron
enseñárselo a sus supuestas mejores amigas.
Después
de conseguir el un numero de teléfono de todas sus amigas se lo
enviaron. Aquel grupo dejó de hablarle a Laura y ella al verse sola
tuvo que pedir perdón tanto a sus amigas como a su enemiga. De este
modo Laura y sus amigas empezaron a interesarse por Adela hasta el
punto que fueron mejores amigas. Y Stephan decidió decirle a Adela
todo lo que sentía por ella. Adela por primera vez no quería irse
de ese lugar.
Cuando
cumplió los 18 años se fue a su antigua ciudad, pero esta vez de
visita y no para siempre ya que Adela había encontrado su lugar.
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